Una de las tendencias de la arquitectura actual son las llamadas casas “inteligentes”, que integran la electrónica y la informática para lograr seguridad, ahorro energético y manejo integral de los artefactos desde un control remoto. Sin embargo, también hay una vertiente que busca sólo tranquilidad, confortabilidad y armonía con la naturaleza. En esta línea hay quienes miran hacia el pasado, retomando técnicas de construcción de las culturas prehispánicas del Perú o de culturas nativas de otras partes del mundo. Tal es el caso del condominio levantado hace cinco años en la playa de Vichayito, Piura, por el arquitecto Federico Ferré y el pintor Henri Peter.
Para diseñar su casa el artista plástico se inspiró en las construcciones tradicionales de las islas de la Polinesia, cuyas casas están hechas con madera y recubiertas con hojas entretejidas de cocotero.
Peter ha bautizado su casa como ‘La fragata’, “pues da la impresión de estar en un barco”. Además, en honor a una de las aves que más abundan en Vichayito: la fragata (Fregata magnificens), también llamada águila marina.
Si bien las casas de la Polinesia, llamadas faré, son normalmente de un piso, con techo a dos aguas para aguantar los aguaceros tropicales y de gran altura para una buena ventilación, Peter construyó la suya de tres pisos, con un gran espacio libre al centro que sirve de nexo entre los ambientes al tiempo que los mantiene iluminados y ventilados. Los dos primeros pisos son de material noble y el tercero es de caña chancada y eucalipto. En todos los niveles se utilizó “pasteleros” (bloques de cerámica) de la zona, piedras azules de la quebrada Fernández y cemento pulido teñido con pigmentos naturales. En el primer nivel se ubican la cocina, el living room y la sala de televisión; en el segundo hay un dormitorio principal y dos para los niños, y en el tercero la sala de computadoras y también un espacio para sauna y masajes.
En el jardín que circunda la piscina hay tres bungalows. “Uno es el sitio preferido de mi esposa Eiñale; el del medio es el cuarto de juegos de mis hijos Martín y Anya, y el tercero es el atelier donde pinto”. La piscina, que tiene una isla al centro, ha sido hecha con mayólica de alto tránsito para pisos en vez de mayólica para piscina, pues aquellas son rugosas, menos resbalosas. “Fue diseñada para lanzarse desde la cornisa superior”, afirma.
Cabe anotar que en toda la casa se han utilizado columnas de pino reciclado, barandas de eucalipto y paja trenzada. Los closets han sido hechos con caña y las lámparas con conchitas que se pueden comprar en Máncora. Tanto en los corredores, alrededor de la casa y en el comedor hay varios enchapes de piedras y conchas. Saliendo del comedor se llega a una terraza hecha con eucalipto, caña y hojas de cocotero, cuyas paredes han sido levantadas con una técnica norteña llamada “tabiquear”, una especie de entretejido con madera de gualtaco que protege de los vientos del sur. Definitivamente una vuelta a lo esencial.
Editado por : Revista Caretas Ellos & Ellas.
Ver en: http://www.perumancora.com/section/inmobiliaria/villa-la-fragata/index.html
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